REFLUJO POR ESTRÉS

Si tienes dudas de si el reflujo por estrés te está dando problemas deberías preguntarte si los síntomas de reflujo gastroesofágico aparecen en los peores momentos, como durante una entrevista de trabajo o justo antes de una boda importante.

La mayoría de las personas que experimentan acidez estomacal saben que deben mantenerse alejadas de las comidas picantes y evitar el zumo de naranja. Pero pueden ser menos conscientes de los síntomas del reflujo por estrés que aparecen en situaciones concretas.

De acuerdo con algunos estudios, el estrés puede ser otro factor desencadenante de la acidez estomacal pero siguiendo ciertas pautas serás capaz de calmar el dolor, incluso durante los momentos más difíciles.

Relación entre reflujo y estrés.

El estilo de vida puede desempeñar un papel importante en cómo una enfermedad afecta a una persona. Un estudio demostró que las personas que indicaron que sufrían estrés relacionado con el trabajo eran significativamente más propensas a sufrir síntomas de enfermedad por reflujo gastroesofágico.

Las personas que mostraban baja satisfacción laboral eran dos veces más propensas a sufrir enfermedad por reflujo gastroesofágico en comparación con los que mostraron una alta satisfacción en el trabajo.

Un reciente estudio con 12.653 personas con enfermedad por reflujo gastroesofágico demostró que el estrés era el culpable de la aparición de los síntomas en el 50% de las ocasiones.

¿El reflujo por estrés realmente existe?

Reflujo por estrés

Al contrario que en el caso de la hernia de hiato y reflujo, a día de hoy no está claro si el estrés realmente aumenta la producción de ácido en el estómago. Actualmente, muchos científicos creen que cuando nos estresamos nos volvemos más sensibles al contacto de pequeñas cantidades de ácido con el esófago.

En 1993, varios investigadores demostraron que las personas con reflujo ácido que estaban ansiosas y estresadas mostraban síntomas más dolorosos relacionados con el reflujo ácido, pero ninguno mostró un aumento de ácido gástrico.

En otras palabras, aunque la gente constantemente indique que siente más molestias, los científicos no encontraron ningún aumento de acidez total.

Otro estudio expuso a varias personas con enfermedad por reflujo gastroesofágico a un ruido estresante, motivo por el que aumentaron los síntomas, haciéndolos más sensibles a la exposición al ácido.

¿Está todo en nuestra cabeza?

Varios investigadores señalan que el estrés puede causar cambios en el cerebro que a su vez afectan a los receptores del dolor, por lo que se vuelven más sensibles a ligeros aumentos en los niveles de ácido.

El estrés también puede agotar la producción de sustancias llamadas prostaglandinas, que normalmente protegen al estómago de los efectos del ácido. Esto podría aumentar la percepción de malestar.

El estrés, junto con el agotamiento, puede presentar aún más cambios en el cuerpo que conducen a un aumento del reflujo ácido.

Independientemente de lo que sucede exactamente en el cerebro y el cuerpo, los que experimentan síntomas de reflujo ácido saben que el estrés puede hacer que se sientan incómodos, y realizar cambios en el estilo de vida para mejorar el reflujo por estrés es importante.

¿Qué podemos hacer?

Reducir el reflujo por estrés debe ir relacionado con controlar el estrés en tu vida y así disminuir el riesgo de problemas como enfermedades del corazón, derrame cerebral, obesidad, síndrome del intestino irritable y depresión.

Ejercicio.

El ejercicio ayuda a relajar los músculos tensionados y te ayuda a segregar hormonas de la felicidad como la serotonina. El ejercicio también puede ayudarte a perder peso, lo que puede provocar que se reduzca la presión sobre el abdomen, algo muy importante en la relación sobrepeso y reflujo.

Evita ciertos alimentos.

Esto es especialmente importante si estás estresado, ya que es probable que seas más sensible a los alimentos ácidos como el chocolate, la cafeína, los cítricos, los zumos, los tomates, los alimentos picantes y los alimentos grasos. Y cuidado con el reflujo por alcohol.

Duerme lo suficiente.

El estrés y el sueño forman un ciclo. El sueño es un reductor natural del estrés y menos estrés puede conducir a un mejor sueño. Para ayudarte a evitar los síntomas de la acidez intenta dormir con la cabeza elevada.

Practica técnicas de relajación.

Prueba a hacer yoga, taichi o escuchar música relajante. El reflujo por estrés desaparecerá poco a poco.

Aprender a decir “no”.

Dale prioridad a las personas y actividades que se lo merezcan. Es bueno que rechaces cosas que no tienen importancia en tu lista de prioridades.

Ríe.

Disfruta de una película divertida, vete a ver a un comediante o reúnete con amigos. La risa es una de las mejores formas de luchar contra el estrés.

Pasa tiempo con tu mascota.

Si no tienes mascota, considera buscarte una. Las mascotas pueden ayudar a calmarte y rejuvenecer. El reflujo por estrés irá disminuyendo sin darte cuenta.

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